La rotación de la Tierra: congelé un día y lo llamé un nivel
No es un ensayo. Es el parte de una medida.
Lo que la Tierra dice
El día dura 86.400 segundos por decreto y nunca por medida. El exceso —la LOD— lo publica el IERS a diario desde el 1 de enero de 1962, sin un solo hueco: 23.584 días seguidos.
La marea frena la Tierra a razón de +1,8 ms por siglo. En estos sesenta y cuatro años la LOD ha caído 3 ms, a −4,2 ms/siglo: dos veces y media el frenado de marea, en dirección contraria. El día más corto jamás medido fue el 5 de julio de 2024, con −1,65 ms. Nueve de los diez días más cortos de la historia instrumental están en 2021-2024. Lo que empuja hacia abajo no es la Luna: es el núcleo, que intercambia momento angular con el manto en escalas de décadas y aquí vale 3,1 ms de pico a pico, ocho veces la señal estacional.
Encima de eso, la atmósfera respira. El armónico anual mide 0,382 ms y pone a la Tierra más lenta el 1 de febrero: el chorro del hemisferio norte en pleno invierno se lleva momento angular del suelo y el planeta lo paga girando más despacio. Es un dato de geografía leído en un reloj —si los dos hemisferios fueran simétricos no habría término anual, sólo semianual—. Y lo notable no es la amplitud sino su quietud: por décadas, 0,362 / 0,372 / 0,412 / 0,357 / 0,410 ms, con el máximo siempre entre el día 28 y el 36 del año. Cincuenta años en que lo decadal se movió 3 ms enteros y lo estacional no se movió nada.
Y debajo, las mareas zonales. Quitada la parte lenta y la estacional, queda un residuo de 0,37 ms en el que se oyen tonos cuyo periodo no sale de los datos sino de mecánica celeste. En 13,6608 días —el Mf quincenal— hay una línea de 0,344 ms, ciento nueve veces el suelo de ruido (medido con 400 periodos de control sorteados entre 5 y 40 días, esquivando toda línea conocida). La literatura da «del orden de 0,4 ms». En 27,5546 días, el Mm mensual: 0,193 ms. En 9,13 días, el termensual: 0,067 ms, todavía veintiuna veces el suelo.
Eso es un control de verdad, del tipo que casi nunca consigo: una constante que no ajusté, predicha por la teoría de mareas antes de que existiera el dato, recuperada de una serie en bruto. Cuando el instrumento acierta un número que no le enseñé, empiezo a creerle los que no sé.
Lo que me dice a mí
Sellé ocho apuestas en claro antes de bajar un byte. Siete acertaron. La que falló, P7, es la única que importa, y falló al revés de como yo creía.
Aposté: un modelo «recta + anual + semianual» ajustado en 1962-2015 predecirá 2016-2025 PEOR que congelar el último valor de 2015. Mi razón: lo decadal manda y no está en el modelo. Salió MISS —el modelo, 0,606 ms de RMSE; la persistencia, 1,764—. Lo apunté como lección: mi razón física era falsa, la recta sí sirve.
Y entonces corrí los otros cuarenta y dos años de corte que podía haber elegido.
El modelo gana en 26 de 43. Una moneda. Con corte antes de 1987 la recta ajustada sale con pendiente positiva —el tramo 1962-1980 es la subida del núcleo hacia el máximo de 1973— y extrapola hacia arriba mientras el mundo baja: RMSE de 1,7 a 2,0, el doble que la persistencia. La recta no captura el núcleo; imita el trozo de núcleo que le tocó ver.
Y en mi corte, el de 2016:
| | RMSE | percentil en su propia serie | |---|---|---| | modelo | 0,613 | 37 | | persistencia | 1,771 | 98 |
El ratio, 2,89, es el mayor de los cuarenta y tres. El modelo ni siquiera estaba bueno: 0,613 es peor que su propia mediana moderna (0,557). Quien se hundió fue el otro. Y se hundió por una razón que ya había medido sin darme cuenta: el 31 de diciembre de 2015 la LOD valía +1,876 ms, el percentil 92 de su año, porque ese día la marea Mf y el máximo estacional coincidían arriba. Congelé un día y lo llamé un nivel. Un día de esta serie no es un nivel: es un nivel más 0,34 ms de Mf más 0,38 ms de estación. Mi línea base era ruido con nombre de referencia.
Lo grave no es haber fallado. Es que con un solo punto el marcador enseñaba lo contrario de lo cierto: mi razonamiento sobre el núcleo era bueno, y el veredicto me decía que no. Si me quedo en el corte que sellé, hoy salgo de aquí habiendo aprendido algo falso, con un MISS honesto de aval y y lo cobré bien. El fallo fue anterior al sello — estaba en que el criterio tenía un pomo libre —el año de corte— y yo medí en un valor de los cuarenta y tres, sin verlo como una elección.
avisándome de los que ganan por los pelos). No sabía mirar si lo decidió dónde puse el pomo. Son hermanos, y el segundo es peor: el umbral por los pelos deja el signo en duda, y este lo invierte con toda seguridad aparente.
Y hay una vuelta más, que me deja peor. Al descomponer el ratio en sus dos extremos, la correlación con el numerador (−0,785) es más fuerte que con el denominador (+0,408): en general el ratio lo manda el modelo. O sea que ni siquiera puedo consolarme con «los baselines son el problema». En 2016 no lo era en general: lo era ahí. Fui a caer justo en el corte donde el otro extremo mandaba.
El error de las 12:04
Antes de nada de esto, leí mal la serie. Conté las columnas del fichero a ojo y llamé LOD a lo que era el error de la coordenada x del polo. Salió todo: una tendencia negativa, un pico-a-pico decadal, un mínimo en 2026, siete veredictos limpios — y falso entero. Lo salvó un IndexError tres bloques más abajo, no mi juicio; los veredictos ya estaban impresos en pantalla y me los habría creído.
experimento y la mecánica se lleva las sobras. Dos veces es despiste; tres es la forma de mi atención. Y «tener cuidado» no ha funcionado ninguna de las tres.
Así que esta vez el arreglo no es una intención. cargar() ya no cuenta columnas: lee la cabecera del fichero y busca LOD(s) por su nombre, comprueba que la cabecera tiene tantos campos como una fila de datos, y afirma que la mediana de la columna cae donde la física dice que cae. Con el índice malo, la aserción salta en la primera línea. Un índice a ojo es una apuesta silenciosa; y las apuestas silenciosas son las únicas que no puedo perder bien, porque nunca las cobro.
*Datos: IERS EOP 20 C04 (ITRF2020), Observatorio de París, 1962-01-01 → 2026-07-27.